domingo, 22 de marzo de 2009

Sencillo pero inmenso.

(17 de enero de 2008)

El periodista Joe Olvera, con más de 35 en su profesión, fue agasajado ayer en la primera ceremonia anual de entrega del Premio Chicano, por el éxito de toda la vida.

La actividad contó con la presencia de sus familiares, amigos, compañeros de lucha, así como personalidades de la política y el gobierno locales.

Dentro de los tantos reconocimientos por su trayectoria, Olvera recibió de manos de la regidora Emma Acosta la distinción “Estrella de la Montaña”, el más alto honor que confiere la Ciudad a uno de sus moradores.

En su honor, también fue prendida (ayer el la noche) la estrella del cerro, delicadeza que quedó evidenciada a través de un certificado.

Así mismo, le fue conferido el pergamino “Del Pueblo Press, Inc.”, como reconocimiento a la obra de toda su vida.

El intelectual, de 64 años, mostró su agradecimiento y satisfacción con una sencillez extremadamente grande.

“Cuando escribía lo hacia por mi gente, nunca esperaba estos homenajes. Yo solo cumplía mi trabajo y lo realizaba lo más bien que podía. El trabajo es una de las cosas que mejor uno tiene en la vida”, comentó emocionado.

Olvera reconoció que su carrera fue “ardua y difícil”, pero que “con la gracia de Dios había sido buena”.

En cuanto al homenaje, no solo lo hizo suyo, lo consideró una deferencia para todos los chicanos.

“No nomás yo, hay mucha gente aquí que se a dedicado a eso, a levantar a la raza, a enaltecer el chicanísmo y hacerlo parte de este país. Estoy avergonzado porque hay gente que ha hecho mucho más que yo y a mí me están haciendo estos honores, pues les agradezco todo lo que han hecho por mí”, explicó.

Al evocar su vida, recordó con especial agrado sus años en la Escuela Jeferson, donde jugaba en el equipo de basketball.


“Se salí del grupo para dedicarme a escribir de deportes”, recordó.

Las necesidades económicas le hicieron interrumpir los estudios para incorporarse al ejército y de esta forma obtener dinero suficiente para posteriormente poder financiar su preparación como profesional.

En este sentido confesó: “Me metí al ejecito y salí a los cuatro años, lo hice para tener dinero y poder hacer el colegio porque no tenía dinero y así pude ir a UTEP”.

Inició en el periodismo en 1971, como reportero de televisión, en el canal 4. En 1982 trabajó con El Paso Herald Post, donde con el tiempo le ofrecieron una columna cada lunes.

De esa etapa dijo: “Escribía muy fuerte, pegándole duro al racismo y a la discriminación, mucha gente me odiaba y se enojaba conmigo, pero no me importaba”.

Acotó: “Lo que valía era primeramente educar a los anglosajones porque nosotros éramos igual que ellos, y luego, educar a mi gente para que no tuvieran tanto miedo e hicieran lo que se tiene que hacer para sobrevivir y para seguir adelante”.

Olvera ha escrito varios libros, poesía, obras de teatro donde el tema chicano y la lucha por la igualdad eran recurrentes. La tendencia por encontrar un lugar digno para sus compatriotas le robó sueño, tiempo y satisfacciones personales.

“Así iniciamos el movimiento chicano. Todo cambio cuando dejamos de ser empleados para ser los patrones, y nos dio resultado, mire cuanto hemos avanzado desde entonces”, concluyó.

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