(San Elizario, El Paso, Texas.
26 de abril de 2008)
Con orgullo Olga Trujillo de Hernández habla de sus ancestros, y es que su familia está vinculada a la historia de San Elizario, lugar donde nació y en el que todavía vive.
La casa de su tatarabuelo es una de las pocas edificaciones que se conservan en la zona desde la época de la colonización española. Una joya desde el punto de vista histórico y patrimonial.
“Esta fue la residencia mi rebisabuelo Gregorio Nasenceno García, aquí triunfó en la vida y se convirtió en un hacendado que hizo cosas importantes para la localidad”, dijo Trujillo mientras saboreaba un antojito mexicano.
Actualmente la vivienda es la sede del la Sociedad de Historia y Genealogía San Elizario, SEGHS (por sus siglas en inglés).
En 1870 su ascendente la entregó al pueblo para convertirla en escuela, hecho que se materializó ocho años después.
Según estudios realizados por los especialistas de la institución, esa fue la primera escuela en el Estado de Texas.
La paseña de 79 años, comentó que participa en las conmemoraciones del Primer Día de Acción de Gracias desde que comenzaron hace 17 lustros. Por eso fue de las primeras personas en llegar a la Plaza de San Elizario, ayer sábado, 26 de abril.
“Los jóvenes deben ponerle atención a estos festejos pues forman parte del pasado y por el pasado es que vivimos en el presente. Es importante saber de dónde vinieron nuestros padres, eso nos ayuda a conocernos a nosotros mismos”, comentó Trujillo.
Siglos atrás, llegó a estos predios Juan Oñate, conquistador de Nuevo Mexico y fundador de la ciudad californiana de Santa Fe.
En este sentido, Francisco Soto, director de SEGHS dijo que “Oñate nació en 1550 en el seno de una familia de la aristocracia española instalada en Minas de Pánuco, Zacatecas”.
Comentó además que su padre, Cristóbal de Oñate, se enriqueció con la minería y contrajo matrimonio con Catalina de Salazar. Fue un destacado conquistador, y durante la infancia de Juan se desempeñó como gobernador de Nueva Galicia.
“Juan se casó con Isabel de Tolosa Cortés Moctezuma”, precisó, “nieta de Hernán Cortés y de la princesa Isabel Moctezuma, una de la hijas de Moctezuma II, lo que le aseguró una posición importante dentro de la aristocracia mexicana, y un rico patrimonio”.
Según Soto, en 1595 el rey Felipe II le concedió permiso a Juan de Oñate para organizar una expedición para explorar el territorio de Nuevo Mexico y Texas con el objetivo de difundir la fe católica entre los nativos.
Por ello comenzó a reclutar a varios hombres logrando agrupar a unos quinientos, muchos de ellos albergaban la esperanza de hallar ricas minas de plata.
El historiador comentó: “Salió de Santa Bárbara, en 1596, llevaba consigo 83 carruajes, 25 carretas, 7 mil cabezas de ganado”.
El 20 abril de 1598 Juan Oñate tomó posesión del territorio más allá del Río Grande.
“Así llegó a San Elizario, aquí estuvieron unos diez días, realizaron una gran celebración, una misa solemne, traía diez frailes franciscanos. También venían los hombres que había reclutado y sus familias. A esta festividad se unieron los indios Jumanos”, agregó Soto.
Y eso es lo que celebramos hoy (ayer), el ‘Día de Acción de Gracias’, puntualizó.
La historia es conocida por Olga Trujillo de Hernández, y cada año se dramatiza por jóvenes, estudiantes, bailarines y personas de la comunidad. Su emoción alcanza momentos cumbres cuando siente el trotar de los caballos, las castañuelas y la música prehispánica.
“Esas son nuestras raíces aunque muchos de por acá no las quieran reconocer, gracias a los conquistadores ahora vivimos en un país desarrollado”, reflexionó Trujillo.
Y agregó, “los más jóvenes muchas veces no quieren saber de la historia, ya yo pasé por esa etapa, pero agradezco ese día cuando llegaron los colonizadores al río a saciar el hambre y la sed”.
Por su parte, Ana Grajeda, residente en San Elizario dijo que “yo no había venido antes, hoy traje a mis niños para que conozcan la historia de nuestra localidad y para que aprendan algo nuevo”.
Mientras que su hijo de once años, Carlos Grajeda, comentó que la dramatización: “Es muy interesante, me enseña mucho”.
Durante las celebraciones del Día de Acción de Gracia, en la comunidad de San Elizario se congregaron cerca de 500 personas, desde niños, jóvenes y personas de la tercera edad. En celebraciones de años anteriores han participado visitantes de Los Angeles, Dallas, San Antonio, Nuevo Mexico, Tennesse, entre otros.
Entre los asistentes se encontraba el escritor e investigador Paul Cool, nacido en Tokio, Japón, quien presentó su libro Salt Warriors, que aborda una importante etapa en la historia de san Elizario, sobre la guerra de la sal.
Cool, dijo sentirse “un apasionado de la historia” y de “la gente de esta comunidad que le da vida a su historia”.
“Tuve que estudiar mucho”, comentó, “en bibliotecas de El Paso, la universidad y en fuentes de gobierno para conocer de primera mano lo que sucedió aquí en San Elizario”.
Y agregó: “Estas representaciones le dan vida, hacen más real lo que se publica de manera escrita. Por medio de ellas las personas comprenden mejor lo que ocurrió en tiempos pasados”.
Juan Oñate, en los primeros días del mes de mayo atravesó con sus hombres y con la ayuda de 40 indios Mansos el Río Bravo en el punto llamado Paso del Norte (donde se ubican las ciudades fronterizas de El Paso y Ciudad Juárez.
A los pocos días el capitán tomó posesión de las tierras en nombre del rey español, Felipe II.
Animado por la relativa facilidad de la conquista, la expedición de Juan de Oñate se dirigió hacia Acoma, donde sí encontraron muchísima resistencia por parte de tribus indígenas, pero al final lograron imponer la superioridad militar de sus tropas.
Hacia 1599 puede hablarse del total control de Nuevo Mexico donde estableció un primitivo asentamiento en San Juan, e inmediatamente se levantó una misión cristiana.
A principio del siglo XVII, el gobernador quiso explorar nuevas rutas. Fue la llanura de Kansas, llegando hasta Texas por el río Pecos y a Oklahoma por el río Colorado, y volvió a bajar hacia el sur, hacia las fértiles tierras del golfo de California.
Llegó a esa zona en abril de 1604, y estableció otro puesto de control hispano que otorgaba el dominio total de Nuevo Mexico y el éxito en la expedición de Juan de Oñate.
Con la fundación de Santa Fe, en 1605, la riqueza del gobernador de Nuevo Mexico era inmensa, además de controlar tal vez el territorio más rico del virreinato.
Sin embargo, los constantes ataques indígenas, además de problemas de orden interno, hicieron que la colonia de San Juan entrara en declive, lo que aprovecharon sus enemigos para desprestigiarle.
En 1606, por orden del rey español Felipe III, Juan de Oñate fue obligado a regresar a la capital virreinal para someterse a juicio, pues fue acusado desobediencia.
Oñate viajó a España, donde la intercesión de Felipe III le hizo obtener un puesto en las compañías mineras peninsulares. Falleció hacia el mes de junio de 1626, sin ninguna restitución de su anterior estado social.
En 1663 los españoles cambiaron el nombre original de la localidad de Nuestra Señora del Pilar y el Glorioso Señor San José, al de San Elciario (San Elizario).
En 1783 se reconoce como pueblo y en 1850 fue el primer County Seat of Goverment, convirtiéndose en el Centro de Gobierno de todo el Condado de El Paso. Así permaneció hasta 1880.
San Elizario no solo conserva la casa Nasenceno García, también se han mantenido otras construcciones de la época de la colonia, la iglesia (remozada varias veces y conservando el nombre de San Elciario), una vivienda que era utilizada por los soldados del presidio, la propia cárcel y la casa de la familia Ronquillo que en el verano próximo se abrirá al público como el Museo de los Veteranos.Francisco Soto, concluyó diciendo que la celebración del Día de Acción de Gracia no sólo es una oportunidad para que las personas conozcan su historia sino también deja muy en alto el rol que desempeño San Elizario en el desarrollo del Sureste de los Estados Unidos.